El empleo público en Argentina, la falta de contratación privada y la crisis laboral que se avecina

La cantidad de empleos públicos está en la mira de las reformas laborales que impulsa la Nación y el congelamiento de las nóminas es parte del pacto fiscal con las provincias. En el conjunto de jurisdicciones, mientras la población creció 12,3% entre 2005 y 2015, el número de trabajadores estatales aumentó un 49,1 por ciento. Es decir, cuatro veces más.

Empleo público, promoción laboral privada y reforma laboral cuestionada

El fundamentado planteo de que la dinámica es insostenible coincide con una realidad objetiva. En muchos distritos la demanda de mano de obra privada es baja por la falta de infraestructura, los altos costos logísticos y los limitados mercados de consumo. Pero hay un dato clave: lo que mejor explica la cantidad de empleados públicos por habitante en las provincias no es el nivel de necesidades básicas insatisfechas (NBI), sino los recursos que disponen para gastar, sean propios o provenientes de transferencias nacionales.

Según un trabajo del Ieral basado en datos del Ministerio de Hacienda, el interior muestra casos como el de Tierra del Fuego, con 121 agentes cada 1000 habitantes, o el de Córdoba, con 35 estatales cada 1000 habitantes. Del trabajo se desprende que las jurisdicciones con más empleo estatal son las que reciben más dinero por transferencias automáticas medido por habitante, mientras que, en otros casos de provincias con alto nivel de ocupación en el sector público, hay recursos propios per cápita altos, como en la Patagonia.

En ese contexto, aplicar premios y castigos con las transferencias no automáticas podría actuar como ordenador de los nombramientos de personal. Por el lado del trabajo en el sector privado, la propuesta sobre contribuciones patronales, al incluir la eliminación del esquema de reducción de esas cargas según zonas geográficas del decreto 814, beneficia más a centros urbanos como la ciudad de Buenos Aires, mientras que en provincias como las del norte, el costo laboral aumentará.

Para Diego Coatz, economista de la Unión Industrial Argentina, es “claro” que una “segunda reforma” debe abordar el tema de las diferencias regionales. “Hay provincias como Catamarca y La Rioja que ya vienen con problemas en los sectores textil y de calzado, y que quedarán con un costo laboral más alto” grafica.

Expectativas en una reforma laboral de Macri, que no beneficiará a todos por igual

Su colega del Instituto de Economía de la Bolsa de Comercio de Córdoba, Diego Dequino, advierte que, a lo largo del tiempo, la Argentina renunció a “ciertos dinamizadores” para el interior, como el ferrocarril o el complejo de defensa nacional. Y no hubo reemplazos para lo que esos sectores o servicios representaban.

A su entender, más que hablar de regionalismos hay que pensar en “complejos productivos”. Según Dequino, la primera asimetría se da en la escala urbana frente a la “no urbana”. “El fenómeno de las migraciones internas no tiene contrapeso, salvo algunos hallazgos puntuales como pueden ser plantas de Arcor o de Aceitera General Deheza; es muy difícil competir contra las economías de aglomeración urbana”.

Desde el Ieral, el economista Marcelo Capello advierte que la Argentina debe pasar a una estrategia basada en la creación de empleo privado de calidad. Para eso, es “vital” que a las provincias más rezagadas -que a veces son las más alejadas de Buenos Aires- se les mejore la infraestructura. Y deberían existir recursos para el fomento del empleo privado.

Aunque los analistas coinciden en que las reformas laborales planteadas por el oficialismo van en el sentido correcto, estiman que faltan aspectos. Capello insiste en que para que se cree empleo privado de calidad en las economías regionales es “fundamental una estrategia de crecimiento basada en las exportaciones, lo cual requiere, entre otras cosas, un plan de mejoras en la competitividad”.

Coatz señala que las provincias deben “hacer su esfuerzo y colaborar” con políticas impositivas. Pero reconoce que, por ejemplo, el costo del financiamiento es un limitante crucial. “Donde hay más costos logísticos, menos mercado y menos capacidad tecnológica, hay que buscar algún impulsor de empresas”, dice.

Mientras que en la ciudad de Buenos Aires hay seis industrias cada 1000 habitantes, en el NEA hay una y en el NOA, 0,53. Respecto de los préstamos, por cada $ 31 que se entregan en CABA, se da $ 1 en el NOA.

Según Dequino: “El sistema crediticio es patrimonialista y no apunta a proyectos. En las zonas más rezagadas no hay cómo apalancar”.

Respecto a las diferencias regionales en el caso de las contribuciones patronales -que se eliminarían-, Capello explica que se justifican por distorsiones preexistentes. Por caso, menciona la discusión centralizada de salarios que hay en muchas actividades. Otro factor es el de los altos costos de transporte, que responden a las distancias, pero también a regulaciones o decisiones estatales.