Alertan sobre la “moda” de los huertos urbanos

La promoción de techos verdes, terrazas con vegetación, los huertos urbanos y pequeñas quintas en los jardines y balcones, advierten algunos riesgos. Según especialistas, sin los cuidados necesarios y el control, regulación y legislación, pueden representar graves riesgos no sólo para quien consuma sus alimentos o disfrute del espacio con plantas, sino de vecinos y población en general.

Techos verdes y huertos urbanos, la moda “sustentable”

Si bien se disparó la tendencia, en algunas ciudades con más fuerza que en otras, todos los países y municipios con cierto desarrollo urbano están analizando alguna alternativa de ordenanza o proyecto para fomentar las terrazas verdes y los huertos urbanos.

En algunos países, incluso, hay grandes superficies que han adaptado sus techos para el cultivo de vegetales. Se han realizado verdaderas redes comerciales, con provisión a restaurantes, en especial de tomates, lechuga, algunas otras verduras de hoja y frutas pequeñas, como las fresas, frutillas y arándanos, entre otros.

“La gente cree que todo lo que se plante y siembre en una quinta o incluso en su casa, pasa a ser “orgánico”, pero podría incluso tener más peligros para la salud que una producción GMO o industrializada”

Lo cierto es, que lo natural, no siempre es saludable. Tampoco lo que se produce en pequeñas quintas, urbanas o rurales, es orgánico. Para que un producto sea orgánico, debe tener todos sus ingredientes con un análisis y certificación de origen orgánico, no sirven las promesas y palabras falsas impresas en una etiqueta.

El uso y abuso de pestisidas en las huertas urbanas y los hogares de familia

Se habla mucho de los movimientos “ambientalistas” y sus campañas de prensa y desprestigio contra los organismos modificados genéticamente, igual que de los tóxicos usados en la agricultura. Pero, lo cierto, es que el más alto peligro no lo representa la fumigación de campos, siempre que se respeten todas las medidas de seguridad y control necesarias, sino que el mayor riesgo lo generamos nosotros, en nuestro propio hogar.

“Hay madres que, en el amor y protección de sus hijos, disparan un desinfectante en aerosol de rica fragancia sobre la cuna de su bebé, pensando que es inofensivo y no podría hacer daño. Incluso el uso de algun insectisida sobre la cucha del perro y bajo la mesa, donde eso sí es un riesgo y locura. ¡Es veneno! por más uso hogareño, es el mismo químico y toxicidad”

Las concentraciones de tóxico que alcanza un ambiente “mal tratado” con un insectisida, o desinfectante de uso hogareño, es de acuerdo a algunos análisis, el equivalente a 10 años de consumir productos agrícolas o alimentos que podrían tener algun traza de tóxicos. Sí: pulverizar la cuna de un niño, con el famoso desinfectante, equivale en daño y concentración al consumo de una década de productos que podrían tener una pizca.

Las huertas urbanas, el jardín, los patios, las macetas en el balcón, no quedan exentas. En las ciudades pobladas y desarrolladas, justamente donde se fomenta la generación de estos espacios urbanos, huertas y terrazas verdes, es donde más “mal uso” de todo tipo de tóxicos, fertilizantes y químicos se realiza.

“Tarde o temprano, si hay un descuido en la terraza del vecino, un accidente o una plaga que requiera el control, se aplicará algún químico. Incluso, será necesario si no se mantiene en equilibrio la población de insectos, hongos y bacterias, lo cual en un entorno rural es de más fácil control con alternativas naturales. Pero en la ciudad uno termina cayendo en agroquímicos tarde o temprano, por urgencia, gravedad de la peste o por descuido de algún inescrupuloso”.

Lo cierto es, que ante la falta de control y regulación, y aún más el deconocimiento de la población general, se terminan aplicando tóxicos. Además, la mayor parte de las tierras en entornos urbanos ya estan contaminadas de antemano, por basura, polución, tóxicos de gran duración aplicados hace décadas, pilas y baterías, cloacas…

Sin dudas, la falta de control, que excede a la moda de los techos verdes, terrazas vegetales y huertas en la ciudad, pone en peligro a todos, y parece ser que “es bonito, natural, y está bien”, desconociendo así los graves riesgos.

Con información de Xataka.